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Los comicios a mitad de mandato en Filipinas apuntalarán el poder de Duterte

FILIPINAS ELECCIONES | 13 de mayo de 2019

Manila, 13 may (EFE).- Consideradas un plebiscito sobre la gestión del presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, las elecciones a mitad de mandato que se celebran hoy en el país van a apuntalar su poder según todas las previsiones, ya que sus aliados políticos parten como favoritos indiscutibles en las encuestas.

Unos 61,8 millones de filipinos están llamados a las urnas para elegir entre 43.000 candidatos en estos comicios municipales y legislativos a 18.000 cargos públicos, que incluyen alcaldes, concejales, gobernadores provinciales y unos 300 congresistas.

El voto más crucial es el de los doce senadores que renovarán por un mandato de seis años la mitad de la Cámara Alta, el órgano legislativo más independiente e influyente, ya que sus miembros se eligen nominalmente a escala nacional.

Los tres meses de campaña electoral han estado marcados por la crispación y la polarización, con dos bloques políticos antagónicos que se disputan los escaños del Senado: los pro-Duterte, que gozan de un respaldo popular masivo, y la coalición opositora, que atrae a la élite intelectual y a los jóvenes universitarios.

"En los últimos tres años hemos visto como el presidente ha tenido dificultades para impulsar los cambios que quiere para el país. Por eso, hemos presentado candidatos que entiendan su visión", declaró a los medios su hija Sara Duterte tras ir a votar.

Sara, que se presenta a la reelección como alcaldesa de Davao, ha cobrado un inusitado protagonismo durante la campaña al frente de una nueva formación política que avala las candidaturas al Senado de los aliados de su padre, lo que para muchos ha sido una estrategia para consolidar su perfil presidenciable para 2022.

El presidente -cuya popularidad repuntó al 70% en abril- ha defendido durante la campaña que un Senado dominado por sus socios es la garantía para impulsar su agenda legislativa, con polémicas medidas como reinstaurar la pena de muerte, reformar la Constitución para imponer un modelo federal, rebajar la edad de responsabilidad criminal o una temida propuesta para eliminar el límite de mandatos.

La oposición se ha presentado como el muro de contención a las formas "autoritarias" de Duterte y el freno a los abusos de su campaña contra el crimen y la corrupción, en particular la guerra antidrogas que, según la ONU, acumula 27.000 víctimas mortales.

En Filipinas los partidos políticos, una amalgama de siglas sin ideologías definidas, se aglutinan en torno a figuras influyentes, que a menudo provienen de dinastías que han dominado el escenario político del país desde la independencia.

Bajo "Hugpong ng Pagbabago" -la coalición de partidos regionales impulsada por Sara Duterte- se postulan trece candidatos cercanos a la familia del mandatario, algunos salpicados por sonados escándalos de corrupción, y exasesores de su administración.

Según la última encuesta electoral publicada por Pulse Asia el fin de semana, esa formación domina la lista de los "Magic 12" -los doce nombres que entrarán en el Senado-, con la reeleccionista Cynthia Villar a la cabeza en todos los sondeos desde marzo.

Le siguen Bong Go, exasesor especial y mejor amigo de Duterte; su antiguo asesor político, Francis Tolentino; y Ronald "Bato" de la Rosa, jefe de la Policía en los cruentos inicios de la guerra contra las drogas.

También entran en liza Imee Marcos, hija del fallecido dictador Ferdinand Marcos; y JV Ejercito y Jinggoy Estrada, medio hermanos y vástagos del expresidente y actor retirado Joseph Estrada, que a sus 82 años aspira a un tercer mandato como alcalde de Manila.

En el otro extremo del espectro político se sitúan los aspirantes de la coalición opositora Otso Diretso, amadrinada por Leni Robredo, vicepresidenta de Filipinas y rival de Duterte.

Sus ocho candidatos incluyen prestigiosos profesionales como el exsecretario de Interior Mar Roxas -que perdió en la carrera por la presidencia de 2016 frente a Duterte-; el exfiscal general Florin Hilbay, que ganó en el Tribunal de Arbitraje de La Haya el litigio contra China por las aguas disputadas del Mar de China Meridional; o el abogado de derechos humanos Chel Diokno.

Sin embargo, los sondeos apuntan a que el único de sus aspirantes con opciones es el joven senador Bam Aquino, primo del expresidente Benigno Aquino (2010-16) y sobrino de la también expresidenta Corazón Aquino (1986-92).

Para garantizar una jornada electoral pacífica en un país donde la violencia suele acompañar los comicios, se han desplegado 35.000 efectivos del Ejército, mientras que 143.000 agentes de la Policía vigilan los centros de votación.

En Bangsamoro, la convulsa región autónoma musulmana del sur de Filipinas en la isla de Mindanao, se registraron horas antes de la apertura de los colegios dos explosiones que no causaron víctimas.

Las autoridades están en "alerta total" en todo el país, ya que la campaña se empañó de sangre con 20 muertos y 24 heridos en 43 "incidentes violentos relacionados con las elecciones", según la Comisión Electoral.

Además, 174 personas han sido arrestadas por intento de compra de votos, práctica habitual en un país con una alta incidencia de pobreza, según denunció la Comisión, que anunciará los resultados de las municipales mañana, aunque los vencedores en las legislativas no se conocerán hasta el viernes.

Sara Gómez Armas

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Dos explosiones sin víctimas marcan la jornada electoral en sur de Filipinas

Manila, 13 may (EFE).- Dos explosiones que no causaron víctimas se produjeron hoy en la zona de mayoría musulmana del sur de Filipinas, horas antes de la apertura de los centros de votación para las elecciones municipales y legislativas que se celebran este lunes.

Un artefacto explotó alrededor de la 1.00 de la madrugada (17.00 GMT del domingo) en el municipio de Datu Odin Sinsuat, provincia de Maguindanao, mientras que una segunda explosión se produjo sobre las 4.30 (21.30 GMT), segñn medios locales.

La segunda explosión tuvo lugar a tan solo 500 metros de un centro de votación, hora y media antes de la apertura de los colegios electorales.

El portavoz de las Fuerzas Armadas, Noel Detoyato, señaló que se están analizando los fragmentos para determinar el tipo de explosivo y que se han desplegado tanques en la zona para garantizar la seguridad durante la jornada de votación.

Por su parte, el director de la Policía Nacional, Oscar Albayalde, consideró que las explosiones buscaban "sembrar miedo" entre los votantes, pero no causar víctimas.

Según testigos, poco antes de la segunda explosión un grupo de hombres con camisetas en las que se leía "MNLF" (siglas en inglés de los rebeldes del Frente Moro de Liberación Nacional) entró al centro de votación y causó algunos desperfectos menores.

En la cercana ciudad de Cotabato también se produjeron dos explosiones que no dejaron heridos el domingo por la noche, víspera de la jornada electoral, aunque esos incidentes no se han catalogado como relacionados con los comicios a la espera de su investigación.

La violencia es habitual durante los procesos electorales en Filipinas, donde decenas de candidatos y simpatizantes son asesinados en cada uno de ellos, ya que la corrupción política se convierte en fuente de ingresos en un país con grandes bolsas de pobreza.

Según la Comisión Electoral, durante la campaña y precampaña se han producido 43 "incidentes violentos relacionados con las elecciones", con un saldo de 20 muertos y 24 heridos.

Además, unas 200 personas han sido detenidas por intento de compra de votos, a razón de unos 1.000 pesos (17 euros) de media, aunque en algunos casos por tan solo veinte pesos (40 céntimos de euro), denunció la Comisión.

Unos 61,8 millones de filipinos están llamados a las urnas para elegir en estos comicios municipales y legislativos entre 43.000 candidatos a 18.000 cargos públicos, que incluyen alcaldes, concejales, gobernadores provinciales y unos 300 congresistas.

La ciudad de Cotabato y la provincia de Maguindanao -donde se registraron las explosiones- forman parte de Bangsamoro, una nueva región autónoma musulmana ampliamente apoyada por la población que busca acabar con décadas de conflicto separatista en el sur de Filipinas, aunque quedan grupos radicales que se oponen a esa solución.

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