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Bolsonaro respalda a Moro ante las sospechas que ponen en duda el juicio a Lula

BRASIL JUSTICIA | 11 de junio de 2019

Brasilia, 11 jun (EFE).- El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, le dio este martes un claro respaldo al ministro de Justicia, Sergio Moro, frente a las sospechas surgidas sobre su actuación como juez en el proceso que llevó a la cárcel a Luiz Inácio Lula da Silva.

Bolsonaro, el mayor antagonista político de Lula, recibió a Moro para una reunión privada en su residencia oficial y luego juntos embarcaron en una lancha para atravesar el lago Paranoá de Brasilia y asistir a una ceremonia en la que el ministro fue condecorado.

Aunque no hizo declaraciones públicas, Bolsonaro respaldó así a Moro ante un escándalo surgido de mensajes obtenidos por el portal The Intercept Brasil que el ahora ministro de Justicia intercambió, en su condición de juez, con fiscales de la operación Lava Jato en torno al proceso en el que halló a Lula culpable de corrupción.

Los mensajes, transmitidos por Telegram, llegaron a The Intercept gracias a un "hacker" anónimo que intervino los teléfonos de Moro y algunos fiscales y sugieren que el entonces magistrado pudiera haber orientado algunas acciones de la investigación contra Lula, lo cual está expresamente prohibido por la ley.

La aparición de esos mensajes ha dado alas a la defensa de Lula y al Partido de los Trabajadores (PT), que siempre denunciaron que el expresidente había sido víctima de una "persecución política" y que el juicio en su contra estaba "viciado" y debía ser declarado nulo.

De hecho, el jefe del equipo de abogados de Lula, Cristiano Zanin Martins, subrayó este martes que esos mensajes serán utilizados para "reforzar" ante la Justicia sus solicitudes de "nulidad del proceso" y de "declaración de inocencia" e inmediata liberación de Lula, en la cárcel desde abril del año pasado.

El expresidente ya ha sido informado sobre el nuevo giro que ha dado el caso y, según otro de sus abogados, Jose Roberto Batochio, "quedó sorprendido" por "la rapidez con que la verdad fue revelada" y por "el elevado grado de promiscuidad en los diálogos entre quien juzga y quien acusa".

En el PT, la reacción fue la misma. "Lula ha sido víctima de una asociación criminal dirigida por Moro", dijo a Efe la presidenta del partido, Gleisi Hoffmann, quien exigió la dimisión del ministro, que en ese cargo es responsable por la Policía Federal, que investiga la filtración de los mensajes y su veracidad.

"¿Cómo puede la Policía Federal ser dirigida por quien tiene que ser investigado?", planteó Hoffmann.

La defensa de Lula confía ahora en una apelación que presentó el año pasado a la Corte Suprema, en la que pedía justamente la nulidad del proceso debido a lo que calificaba de "parcialidad" por parte de Moro y los fiscales de la Lava Jato.

Ese recurso está en manos de la Segunda Sala del Supremo, que a fines del año pasado inició su análisis pero suspendió la audiencia cuando dos de sus cinco miembros habían votado por negarlo, aunque pueden cambiar su opinión hasta tanto no se proclame un resultado.

El juez Gilmar Mendes, quien en esa ocasión pidió más tiempo para estudiar el caso, anunció este martes que la Segunda Sala retomará el asunto el próximo día 25, y lo hará bajo una "nueva situación".

Mendes comentó incluso un debate que se ha abierto en el medio jurídico acerca del posible uso de pruebas obtenidas de una forma ilegal, como sería el caso de los mensajes publicados por el portal The Intercept.

"No necesariamente son pruebas nulas. Si, por ejemplo, se obtiene de forma ilegal una prueba que demuestra la inocencia de una persona condenada por asesinato, generalmente se considera válida", dijo.

Según Moro y los fiscales de la Lava Jato, no es así y lo "grave" en este asunto es que teléfonos de "autoridades" fueron intervenidos en forma ilegal.

El ministro ha dicho que esos mensajes son "incompletos", han sido "quitados de contexto", que "no hay nada" en ellos y que un juez "normalmente" conversa con los fiscales de un caso, así como con los abogados de defensa.

El fiscal Deltan Dallagnol, coordinador de la Lava Jato, y que también es investigado por ese asunto, respaldó a Moro y aseguró que en los mensajes no hay nada que sugiera "parcialidad" por parte del Ministerio Público o el juez y que su divulgación pretende "atacar" a la "más exitosa operación anticorrupción" realizada en Brasil.

Eduardo Davis

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Bolsonaro evita pronunciarse sobre polémica con Moro en viaje a Sao Paulo

Sao Paulo, 11 jun (EFE).- El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, evitó pronunciarse durante un viaje oficial a Sao Paulo este martes sobre las sospechas surgidas por la actuación del exjuez Sergio Moro, actual ministro de Justicia, quien condenó a la cárcel al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva en 2017.

Pese a haber dado una clara señal de respaldo al miembro de su Gobierno al recibirlo para una reunión privada en su residencia oficial este martes, y luego desplazarse con él a una ceremonia en la que Moro fue condecorado, Bolsonaro se negó a dar declaraciones tanto en Brasilia como en Sao Paulo.

El escándalo tuvo inicio este domingo cuando un reportaje del medio de investigación The Intercept Brasil reveló mensajes que Moro intercambió, en su condición de juez, con fiscales de la operación Lava Jato, a través de los cuales pudiera haber orientado algunas acciones de la investigación contra Lula en el proceso en el fue hallado culpable de corrupción, lo cual está expresamente prohibido por la ley.

Los mensajes, transmitidos por Telegram, llegaron al medio dirigido por el periodista estadounidense Glenn Greenwald, a quien el exanalista de la CIA Edward Snowden reveló los programas de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) en 2013, gracias a un "hacker" anónimo que intervino los teléfonos de Moro y de algunos fiscales.

Bolsonaro, el mayor antagonista político de Lula, llegó a Sao Paulo en la tarde de este martes y se reunió con el gobernador del estado, Joao Doria, para hablar sobre la reforma del sistema de pensiones nacional.

Tras el encuentro, tanto Doria como Bolsonaron atendieron a la prensa y exaltaron la importancia de la aprobación de la reforma propuesta por el Gobierno, que ahorraría cerca de 265.000 millones de dólares en una década al país, lo que ayudaría a acabar con el crónico déficit fiscal en las cuentas públicas.

El proyecto, que cuenta con el apoyo de Doria, fue presentado como una enmienda a la Constitución y plantea endurecer gradualmente el acceso al actual régimen de reparto, en el que el Estado gestiona las contribuciones de los trabajadores y las distribuye entre los jubilados.

Asimismo, dejaría allanado el camino para adoptar un régimen de capitalización individual privado, similar al chileno, en el que la jubilación dependerá de lo que cada trabajador haya podido ahorrar a lo largo de su vida.

Sin embargo, al ser consultado por una reportera de un medio local sobre la polémica de Moro, Bolsonaro encerró inmediatamente la breve rueda de prensa.

El presidente participó, en seguida, en una ceremonia en la Federación de Industrias del estado de Sao Paulo (Fiesp), donde ofreció apenas un discurso protocolario en el que destacó su trayectoria política hasta llegar a la presidencia y la importancia del poder legislativo para la aprobación de leyes que garanticen un futuro mejor para el país, como la reforma de las jubilaciones.

"Quiero tener la satisfacción de deber cumplido a los finales de 2022. De haber hecho realmente algo por nuestro Brasil. Y eso pasa ahora por las próximas semanas en la cuestión de la nueva reforma de jubilaciones. No tenemos otra alternativa. Y después de que sea aprobada, Paulo Guedes (ministro de Economía) volverá a los trabajos para disminuir los impuestos", subrayó.

"Llegamos a la presidencia y ponemos en práctica lo que prometemos en la campaña. Cosa rara en la política brasileña", sostuvo el presidente, quien en casi media hora de discurso logró evitar hablar, incluso de manera indirecta de Moro y de la Lava Jato.

Moro irá al Senado para esclarecer sospechas que ponen en duda juicio de Lula

Río de Janeiro, 11 jun (EFE).- El exjuez y actual ministro de Justicia y Seguridad Pública de Brasil, Sergio Moro, se ofreció a comparecer ante el Senado para esclarecer los contenidos de unas conversaciones privadas que ponen en entredicho su imparcialidad en la condena que puso en prisión al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Moro, que en 2017 condenó a Lula en primera instancia a nueve años y seis meses de prisión por recibir un apartamento en una playa de Sao Paulo a cambio de favores políticos a la constructora OAS, será escuchado la próxima semana, por la Comisión de Constitución y Justicia del Senado.

La audiencia fue anunciada este martes por el presidente del Senado, Davi Alcolumbre, quien dijo que Moro se puso a disposición de los parlamentarios por medio de un oficio, tras la filtración de las conversaciones privadas.

Según The Intercepted Brasil, el medio que sacó a la luz pública las conversaciones, cuando Moro era juez, sugirió a fiscales de la Lava Jato cambiar el orden de las fases de la operación, lo que está prohibido por ley.

La revelación de los mensajes, transmitidos por Telegram y que llegaron a The Intercept gracias a un "hacker" anónimo que intervino los teléfonos de Moro y algunos fiscales, ha causado revuelo en Brasil y ha llevado a la defensa de Lula a reiterar que el exmandatario ha sido víctima de una "persecución política" y que el juicio en su contra estaba "viciado" y debía ser declarado nulo.

Este martes, el jefe del equipo de abogados de Lula, Cristiano Zanin Martins, subrayó que esos mensajes serán utilizados para "reforzar" ante la Justicia sus solicitudes de "nulidad del proceso" y de "declaración de inocencia" e inmediata liberación de Lula, en la cárcel desde abril del año pasado.

El actual ministro de Justicia ha restado importancia al contenido de los mensajes y ha señalado que en los mismos "no se vislumbra cualquier anormalidad o dirección de actuación" cuando era magistrado.

Asimismo ha insistido en que las conversaciones publicadas fueron sacadas de contexto y en que la gravedad del asunto está en la intervención ilegal de los teléfonos de las autoridades.

Ante el escándalo suscitado por la filtración de las conversaciones, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ha guardado silencio, aunque este martes mostró un claro respaldo a su ministro de Justicia.

Bolsonaro, el mayor antagonista político de Lula, recibió a Moro para una reunión privada en su residencia oficial y luego juntos embarcaron en una lancha para atravesar el lago Paranoá de Brasilia y asistir a una ceremonia en la que el ministro fue condecorado.

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