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La muerte de Nisman, el enigma que cumple cinco años sin que se asome un desenlace

ARGENTINA NISMAN | 17 de enero de 2020

Buenos Aires, 17 ene (EFE).- Una denuncia, un arma, una foto. El caso de la muerte del fiscal argentino Alberto Nisman tiene infinitos detalles, decenas de personajes y, cuando se cumple un lustro del suceso, aún toda la incertidumbre sobre lo que pasó en el baño donde se encontró el cadáver.

La sociedad argentina quedó marcada desde ese momento por un motivo más, por si fueran pocas las opiniones que enfrentan a sus ciudadanos, y esa división se trasladó a una Justicia que a veces ha andado, otras ha desandado para volver a caminar sobre otros pasos y que ahora se prepara para posibles novedades.

Y, aunque las causas por la muerte de Nisman y también por la investigación sobre el atentado a la mutua judía AMIA de 1994 en Buenos Aires, que él investigaba, sean dos bosques empantanados en un país siempre alborotado, sí ha habido cambios, y muchos.

Una ida y vuelta del peronismo al poder entre cuatro años de Mauricio Macri -activo beligerante por un esclarecimiento de la muerte del fiscal-, un cambio de juez en la causa por su deceso y la sucesiva modificación de la carátula de esa causa de "muerte dudosa" a "homicidio" y el fallecimiento de uno de los denunciados por Nisman, el excanciller kirchnerista Héctor Timerman.

Cuando Nisman apareció muerto el domingo 18 de enero de 2015, habían pasado apenas cuatro días desde que denunciara a la entonces presidenta, Cristina Fernández (2007-2015), hoy vicepresidenta, y al día siguiente debía detallar dicha denuncia ante el Congreso, un momento crucial para su trayectoria.

La acusaba de uno de los delitos más graves que puede haber contra una persona en su país: intentar encubrir, junto a Timerman y otros colaboradores y a través de un acuerdo con Irán firmado en 2013, a los iraníes sospechosos del peor atentado terrorista de Argentina, que dejó 85 muertos en la AMIA.

Ese atentado sigue sin tener condenados, a pesar de que siempre se apuntó a la responsabilidad del entonces Gobierno de Irán y de la organización islamista libanesa Hizbulá.

UNA DENUNCIA

"El kirchnerismo se portó antes de su muerte como si quisiera matarlo y después de su muerte como si lo hubiese matado", dice a Efe el diputado opositor Waldo Wolff, del macrista Juntos por el Cambio.

Wolff insiste en que no tiene pruebas ni le "interesa" vincular al entonces Gobierno de Cristina Fernández en la muerte de Nisman, pero considera que aquel Ejecutivo es "responsable de su muerte incluso con las dudas (sobre) la manera en que murió".

Las opiniones son de igual manera sólidas en el otro lado del tablero.

"Me parece muy difícil que él hubiera podido defender la denuncia, a mí me resulta muy claro que a pocos días de concretada la denuncia se concretaron las primeras desmentidas", indica el abogado Alejandro Rúa, que llegó defender a Fernández en la causa de la denuncia de Nisman y que dirigió la unidad fiscal AMIA.

Rúa se refiere a las críticas que se granjeó la denuncia por parte de la Interpol y del que por aquellos tiempos era su secretario general, Ronald Noble, quien ha sostenido que el memorándum de entendimiento con Irán no conllevaba levantar las alertas rojas contra los sospechosos del atentado, que es precisamente lo que aseguraba Nisman en la denuncia.

Para el abogado, además, la clave cinco años después es que "sigue la incertidumbre propia del sistema judicial" argentino.

"Las opiniones pueden ser forzadamente enfrentadas pero eso es intrascendente si hubiera un sistema judicial que funcionara", dice Rúa en una frase que según él vale tanto para la causa por su denuncia como para la causa por su muerte.

"Yo debo admitir que la pude analizar (la denuncia) tiempo después de la muerte de Alberto y no soy abogado como para saber si realmente es buena o mala", reflexiona en conversación con Efe Diego Lagomarsino.

UN ARMA

Lagomarsino es sospechoso de la muerte de Nisman por haberle entregado el arma que acabó con su vida.

En la actualidad, después del último giro en la investigación producido en 2017 durante el Gobierno de Macri a partir de un peritaje policial que reconstruyó los hechos de una manera diferente a lo que la causa sostenía hasta ese momento, está procesado por ser "partícipe necesario de homicidio" y porta una tobillera electrónica.

Pero ese último giro bien podría ser el penúltimo en los próximos meses, ya que el nuevo Gobierno de Alberto Fernández, que tiene a la acusada por Nisman Cristina Fernández como vicepresidenta, anunció una revisión técnica del peritaje que llevó a cabo la Gendarmería argentina.

En cualquier caso, lo que está claro es que a Lagomarsino, un ingeniero informático, el caso Nisman le tocó en los cimientos de su vida, como a multitud del resto de implicados. A día de hoy asevera que no puede oír el sonido de una cámara sin acordarse de esos días de flashes. "Me destruye", dice.

Él afirma que le dio el arma porque Nisman se la pidió para proteger a sus hijas pero cinco años después considera que estaba en un momento "muy tenso" de su vida, entre la espada y la pared, y que finalmente lo que acabó con su vida fue un "autodisparo".

Se arrepiente de haber tenido ese arma, cuenta. Explica que su mujer lo "reputeó" (echó la bronca) por habérsela dado.

Y cree que Nisman les dirá a todos, en la otra vida, que él no tuvo "ningún tipo de participación en un plan" para matarlo y que por ello fue "injustamente acusado".

Para Waldo Wolff, sin embargo, Lagomarsino es un "personaje raro" en la intrincada historia.

"Que un hombre que se lo presentó (a Nisman) un servicio de inteligencia, que aprendió a tirar con un servicio de inteligencia me preste un arma como yo te prestaría a vos un vaso con agua, no le cuente a nadie, y que además nos enteremos que tenía una cuenta de 600.000 dólares afuera (con Nisman), y todos siguen hablando de otras cosas... Nos pasan elefantes por adelante y no se detiene en el tema", opina Wolff.

El informático siempre ha sostenido que tanto el darle el arma como la cuenta de la que era cotitular en Estados Unidos con el fiscal eran muestras de una relación laboral tóxica en la que a Nisman no se le podía decir nunca que no.

UNA FOTO

Wolff, crítico con Lagomarsino, fue el hombre que recibió la que hasta el momento es la última foto conocida que Nisman envió con su celular, del que la querella defiende que fueron borrados datos y conversaciones.

Esa imagen muestra unos papeles y varios subrayadores sobre la mesa de Nisman. "Estaba trabajando", cuenta Wolff, a quien le llama la atención la actitud de la exfiscal del caso, Viviana Fein.

En primer lugar, le extraña que Fein, más tarde apartada del caso y procesada, dijera que esos papeles estaban en la misma posición cuando los efectivos policiales llegaron al apartamento donde murió Nisman, porque en realidad estaban cambiados de orden. Y segundo, que haya presentado esa foto como prueba policial cuando a él, único destinatario, nadie se la pidió.

"Yo me comuniqué con él para ver si el lunes teníamos que ir o no al Congreso y me mandó esa foto (...), yo en aquel momento no le di importancia (...), terminó siendo la última foto que él le mando a alguien aparentemente porque su teléfono fue borrado", rememora Wolff, emocionado.

Con la revisión del peritaje de Gendarmería, cree que hay detrás "una injerencia" gubernamental y "un proyecto de limpiar todas las causas que comprometan al Gobierno anterior".

Pablo Ramón Ochoa

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Actos separados para recordar al fiscal Nisman a cinco años de su muerte

Buenos Aires, 17 ene (EFE).- El quinto aniversario de la muerte del fiscal argentino Alberto Nisman será conmemorado este fin de semana de forma dividida, en medio de la controversia por el tono político u opositor que podrían adoptar los actos en su memoria.

El sábado se realizará un tributo a Nisman en el centro de la ciudad de Buenos Aires bajo el lema "No fue un suicidio, fue un magnicidio", informaron este viernes a Efe los organizadores de Equipo Republicano, una agrupación que se define como apartidaria.

En tanto, la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA, brazo político de la comunidad judía local) realizará el domingo una ceremonia más íntima en el cementerio judío de la localidad bonaerense de La Tablada.

Nisman, fiscal especial de la causa que investigaba el atentado a la mutual judía AMIA de Buenos Aires que en 1994 que dejó 85 muertos y cientos de heridos, fue hallado muerto el domingo 18 de enero de 2015 de un disparo en la cabeza en el baño de su departamento en el lujoso barrio de Puerto Madero.

Apenas cuatro días antes Nisman había presentado una denuncia contra la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015), hoy vicepresidenta, y su canciller Héctor Timerman y otros dirigentes kirchneristas por el supuesto encubrimiento de los iraníes acusados por el ataque terrorista a la AMIA a través del memorándum de entendimiento firmado en 2013 con Irán.

El fiscal tenía previsto presentar el 19 de enero los detalles de su denuncia en el Congreso.

HOMENAJES DIVIDIDOS

El presidente de la DAIA, Jorge Knoblovits, informó que la entidad decidió "hacer una ceremonia de reconocimiento y de recuerdo del fiscal Nisman ajena a cualquier consideración partidaria o personal".

Knoblovis tomó así distancia de la convocatoria ciudadana lanzada por la agrupación Equipo Republicano a la marcha de este sábado a la plazoleta ubicada junto al prestigioso Teatro Colón porteño, a la que no adhirieron movimientos políticos ni personalidades reconocidas, con excepción de algunos dirigentes políticos opositores como la diputada Elisa Carrió o la exministra de Seguridad Patricia Bullrich.

"Luchamos por la república y contra la corrupción, somos ciudadanos absolutamente independientes y apartidarios, nuestro objetivo central es la independencia del Poder Judicial", declaró a Efe la fundadora de Equipo Republicano Aura Marina Ríos Flores.

La dirigente anticipó que en el acto ocho ciudadanos leerán un documento que afirmará que la muerte de Nisman "no fue suicidio, fue un magnicidio".

"Así como Cristina Kirchner hizo un pacto de impunidad con Irán, el actual presidente hizo lo mismo con ella: pactaron una candidatura a cambio de impunidad (...) Ambos quieren desmontar la causa de mayor envergadura política que pesa sobre la vicepresidenta: la del magnicidio que cumple cinco años impune", sostiene el documento que presentará la agrupación.

Carrió adhirió a la convocatoria y afirmó en su cuenta en la red social Twitter que "el asesinato de Nisman fue un crimen político donde el Gobierno de CFK (Cristina Fernández de Kirchner) estuvo claramente implicado".

CAUSA JUDICIAL BAJO CUESTIONAMIENTO

En los últimos cinco años hubo varias idas y vueltas entre las sospechas de un suicidio o un asesinato, pero la muerte de Nisman volvió a cobrar relevancia en las últimas semanas no solo por nuevas revelaciones del caso sino también por el estreno de una serie en la plataforma Netflix sobre Nisman, "El fiscal, la presidenta y el espía".

La investigación también quedó en el centro del debate político tras la asunción en diciembre de Alberto Fernández y el regreso del peronismo al poder, tras cuatro años de Gobierno del conservador Mauricio Macri (2015-2019), y la propuesta de la nueva ministra de Seguridad Sabina Frederic de revisar la pericia realizada por la Gendarmería (policía militarizada) en la que el juez federal Julián Ercolini se basó para cambiar la carátula de la investigación a la de un supuesto homicidio.

La investigación no cuenta aún con acusados como autores intelectuales o materiales del homicidio; hasta ahora solo el excolaborador de Nisman Diego Lagomarsino, un técnico informático, fue procesado como partícipe necesario, mientras los custodios del fiscal son investigados por supuesto por incumplimiento de los deberes (de protegerlo) y encubrimiento.

Lagomarsino le prestó a Nisman el arma desde la cual se disparó la bala que mató al fiscal.

NUEVA PISTA SIEMBRA SOSPECHAS SOBRE UN ESPÍA DE INTELIGENCIA

Una nueva pista surgió en tanto en las vísperas del aniversario, según la cual un agente de la ya desaparecida Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) se comunicó 27 veces con sus jefes desde el barrio donde vive Lagomarsino en las horas previas a que Nisman fuera hallado muerto en su casa, según informó este viernes el periódico "Clarín".

Las comunicaciones fueron captadas por la celda de una antena de telefonía móvil ubicada en Martínez, en las afueras al norte de la ciudad de Buenos Aires y muy cerca de donde reside el excolaborador de Nisman, precisó el diario.

Lagomarsino negó todo vínculo con el supuesto espía de inteligencia que hizo esas llamadas: "Esa persona pudo haber estado al lado de la celda o a un kilómetro y pico, no tiene por qué haber estado al lado mío".

"Que una persona se acerque a una celda (de telefonía) no hace que esté al lado de otra, ¿no? Lo importante es que si identificaron al teléfono pueden identificar a la persona y si identifican con quién habló pueden llamarlos a declarar para preguntarles de qué hablaron", planteó Lagomarsino.

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