Denuncias de maltrato a migrantes suben a espera de Guardia Nacional mexicana

MÉXICO MIGRACIÓN | 12 de junio de 2019

Migrantes africanos siguen llegando este miércoles a la Garita Siglo XXI del Instituto Nacional de Migración (INM), en la ciudad de Tapachula en el estado de Chiapas (México), tras cruzar la frontera desde Guatemala. EFE

Tapachula (México), 12 jun (EFE).- Las autoridades mexicanas continúan con los controles en la frontera sur del país, mientras aumentan las denuncias por maltrato a los migrantes y a la espera de la llegada de la Guardia Nacional a la zona limítrofe con Guatemala.

El canciller de México, Marcelo Ebrard, anunció este miércoles que se entraba en la fase de "implementación" de la Guardia Nacional en el sureste del país, tras la creación de una comisión con distintos funcionarios públicos.

Pero hasta las 14.00 hora local (19.00 GMT) no se ha visto presencia de efectivos de ese cuerpo de seguridad que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, acordó desplegar en la frontera para frenar el flujo migratorio y así evitar la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos.

Aunque no han llegado los efectivos, las condiciones de los miles de migrantes que permanecen en el sur del país, y sus posibilidades de avance, empeoran por momentos.

Tal y como constató Efe, se han mantenido los puntos de revisión constantes a todos los vehículos que transitan por la carretera federal desde Suchiate hasta Arriaga, a lo largo de la costa del estado de Chiapas.

Y pese a ello, el flujo migratorio es notorio y constante en Ciudad Hidalgo, Suchiate y Talismán, localidades fronterizas con Guatemala.

En las estaciones migratorias se ven largas filas de migrantes -muchos de ellos de fuera del continente americano- que se registran a diario para acceder a la oportunidad de refugio en territorio mexicano.

Otro grupo igual de numeroso ha permanecido por varios días esperando a cumplir los requisitos que dicta el Instituto Nacional de Migración (Inami) para obtener su tarjeta de visitante por razones humanitarias.

Aunque, aseguran, prevalece el maltrato y la falta de información en estos puntos de atención migratoria.

Bernarda, una mujer salvadoreña de unos 40 años, reconoció a Efe estar "decepcionada" del trato recibido tanto por el Gobierno como por los mexicanos.

"Somos personas humildes. No somos adineradas pero estamos acostumbradas a trabajar. Y llegamos acá para establecernos con lo suficiente", comenta la mujer.

Pese a estas buenas intenciones, Bernarda asegura que en cuatro meses se ha sentido discriminada en muchas ocasiones. "Un taxista me intentó robar ayer, y otras veces son algo groseros en la Comar (Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados)", denuncia.

Bernarda ha tramitado sus papeles y los de su familia para así radicar en México, al menos un tiempo, y ha decidido vivir en el centro del país, donde retomaría su oficio de comerciante.

Por otro lado, los motines o riñas al interior de estaciones migratorias como la Siglo XXI, en Tapachula, son recurrentes por la falta de personal políglota y, sobre todo, por la sobrepoblación.

Situaciones de violencia que han sido incluso reportadas por las autoridades.

Carlos Urbina, de 33 años, salió de Nicaragua buscando cumplir el sueño americano, pero hoy tiene otro pensar.

Hace un mes que salió de este centro de internamiento para migrantes, donde lo mantuvieron 17 días con, asegura, otros miles de extranjeros.

"Es un mundo que existe, un mundo de gente que está privada de su libertad. Con incertidumbre se vive allá adentro, te topas con gente de todo tipo de cultura. Para soportar allá dentro, lo esencial es estar quieto y esperar a que los días pasen", remarcó a Efe.

Señaló que las autoridades mexicanas deben reorientar el protocolo de atención al migrante cuidando la integridad de las personas.

"Lo más importante es la higiene de las personas", señala Urbina, pues dice que esta era tan mala en el albergue abarrotado que era como "un maltrato".

El joven nicaragüense, especialista en agricultura, considera que pese a las penurias padecidas en la estación migratoria, finalmente decidió que México es su mejor opción para vivir.

Este miércoles, el canciller mexicano explicó que se instaló una "mesa permanente" con Honduras, Guatemala y El Salvador para estar en constante comunicación ante la problemática migratoria.

También indicó que este viernes se reunirá con gobernadores de estados del sur para buscar un combate conjunto al fenómeno.

Pese a que el Gobierno mexicano sigue manteniendo su posicionamiento oficial de respeto a los derechos humanos, el cambio de política de cara a EE.UU. ya ha hecho saltar las alarmas de activistas y defensores de migrantes.

También lo han hecho noticias como la muerte de un migrante, un joven guatemalteco de 33 años, de un infarto tras ser detenido por las autoridades, tal y como informó el propio Inami este martes en un breve texto.

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