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Adictos y reos son los más vulnerables a la hepatitis C en México

MÉXICO SALUD | 23 de junio de 2019

Fotografía cedida por Comunicación y Contenido, este sábado, que muestra al presidente del Comité Científico de la Fundación Mexicana para la Salud Hepática, Enrique Wolper Barraza, durante una rueda de prensa en la ciudad de Guadalajara, Jalisco (México). EFE/Comunicación y Contenido

Guadalajara (México), 22 jun (EFE).- Adictos a drogas inyectables y presos son los más vulnerables a la Hepatitis C en México, aseguró a Efe el presidente del Comité Científico de la Fundación Mexicana para la Salud Hepática, Enrique Wolpert Barraza.

"La prevalencia es mayor comparados con la población en general, pueden o no tener acceso a servicios, pueden ser derechohabientes de algunas institución de salud, pero tradicionalmente no buscan atención médica, sino que son los médicos los que tienen que ir a buscarlos", dijo el especialista.

Al final del Congreso Nacional de Hepatología en Puerto Vallarta, estado mexicano de Jalisco, Wolpert explicó que en los sitios de reunión de adictos a drogas como la heroína, el porcentaje de pacientes con hepatitis C que han compartido agujas y jeringas llega ser casi de 100%.

"Es el grupo de enfermos con los que tenemos que tener mucho cuidado, primero saber dónde están, segundo hacer el diagnóstico y darles el tratamiento para curarlos", indicó.

El médico explicó que estos pacientes también deben ser convencidos para entrar en un programa de sustitución de opiáceos "porque van a querer volver a inyectarse drogas, se van a volverse a inyectar y a contaminarse con el virus", dijo.

La hepatitis C, que puede ser aguda o crónica, es causada por un virus y su nivel de gravedad varía entre una molestia leve que dura algunas semanas y una enfermedad grave de por vida.

En México hay entre 400.000 y 600.000 mexicanos infectados por el virus de la Hepatitis C, que de no ser diagnosticada y tratada a tiempo, puede ocasionar padecimientos graves como cirrosis hepática y cáncer de hígado, indicó el médico.

Explicó que aunque entre los presos en cárceles federales y estatales de México no existen cifras sobre la prevalencia de hepatitis C, se sabe que en otros países puede ser hasta del 17 %.

"El problema es que si no reciben tratamiento cuando salen de la cárcel van a contagiar al cónyuge o a quien sea su pareja y por lo tanto van diseminar la enfermedad", aseguró este especialista en Medicina Interna y Gastroenterología por el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición "Salvador Zubirán".

Recordó que se deben hacer pruebas de diagnóstico las personas con factores de riesgo como los que fueron transfundidos con sangre o sus derivados antes de 1994, los usuarios de drogas inyectadas, aquellos que se han hecho perforaciones en el cuerpo o tatuajes o quienes han sido sometidos a hemodiálisis.

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