Cumbre de los Nobel cierra con llamado a respetar al ser humano y el ambiente

CUMBRE NOBEL | 21 de septiembre de 2019

El expresidente de Colombia Juan Manuel Santos (i), acompañado de la presidenta de la Fundación Capitán Planeta, Laura Seydel (c), y de la estadounidense Premio Nobel de la Paz (1997), Jody Williams (d), durante su participación este viernes, en el foro "Cambio Climático", en el marco de la XVII Cumbre Mundial de los Premios Nobel de la Paz en Mérida, estado de Yucatán (México). EFE/Cuauhtémoc Moreno

Mérida, 21 sep (EFE).- La XVII Cumbre Mundial de los Premios Nobel de la Paz concluyó este sábado en la ciudad mexicana de Mérida con un llamado a vigilar la convivencia humana en un marco de respeto y asumir un compromiso que evite un mayor deterioro del planeta.

En el acto final, el gobernador del suroriental estado de Yucatán, Mauricio Vila Dosal, resaltó el éxito del encuentro, así como las experiencias que el evento dejó en esta tierra.

Vila Dosal dijo ante unas 3.000 personas que estuvieron en el Centro Internacional de Congresos que "todos podemos hacer la diferencia y aportar nuestro granito de arena por la paz mundial".

"Podemos hacerlo con pequeñas acciones individuales, empezando por la casa, amigos, el barrio y la ciudad, que se multipliquen todas ellas, mandando un mensaje poderoso, no solo a nuestros hermanos, sino al mundo", agregó.

A su vez, en nombre de los jóvenes del mundo, un colectivo de ese sector se pronunció, a través de diversos representantes, por defender todas las libertades, entre ellas la de expresión.

Eso, dijeron, ayudará a garantizar la paz y los derechos de las minorías, pues los medios son la compuerta que impulsa el compromiso social, aunque hay que decir que es imposible avanzar con información falsa.

Asimismo, se pronunciaron por continuar los esfuerzos en favor del desarme nuclear y evitar la amenaza que ello representa.

De manera especial, los jóvenes de esta cumbre resaltaron el papel de la educación como la herramienta más potente para generar la paz.

Por su lado, al dirigirse a la concurrencia con la declaratoria final, denominada la "Declaración de Mérida", la Nobel de la Paz 2011, la liberiana Leymah Gbowee, se pronunció en favor de lograr un entendimiento renovado del concepto de la paz.

"Después de la devastación de dos guerras mundiales, una serie de guerras ideológicas, religiosas y civiles, la ausencia relativa de la guerra se ha confundido como si fuera un logro de paz", expuso.

Sostuvo que mientras las libertades básicas "sean flageladas y exista la flagrante corrupción, la violencia, la desigualdad, la discriminación, no puede existir esta paz verdadera y por lo tanto no podemos alcanzarla".

"Creemos que la verdadera paz no puede separarse del logro de la verdadera justicia, y estamos preocupados profundamente por las amenazas existentes al bien común", añadió.

La liberiana pidió también a cada ser humano "entender cómo estamos conectados, no solo unos con otros sino con toda la vida", y resaltó que "cualquier amenaza al bienestar de nosotros o del medioambiente nos afecta a todos".

"En este momento pedimos a cada persona dejar su huella de paz por el mundo que todos compartimos y hacemos un llamado a los ciudadanos a contribuir en la construcción de un mundo más justo, más pacífico y más sostenible", puntualizó.

En el acto participó el cantante puertorriqueño Ricky Martin, quien recibió un reconocimiento de la cumbre en forma de paloma, simbolizando la paz.

Martin, esta misma noche, ofrecerá una presentación ante unas 25.000 personas en el Monumento a la Patria en el Paseo de Montejo, la avenida más importante y emblemática de Mérida.

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Mérida (México), 21 sep (EFE).- La Ciudad de la Paz, como la urbe mexicana de Mérida es conocida por su ancestral tranquilidad, se convirtió en las últimas 48 horas en una Torre de Babel del siglo XXI.

Atuendos como túnicas, rebozos, así como saris y dhotis (ambos de la India), convirtieron con sus texturas y vivos colores los pasillos y los salones del Centro Internacional de Congresos en un caleidoscopio cultural en el marco de la XVII Cumbre Mundial de los Premios Nobel de la Paz.

La variedad de idiomas, desde el maya local hasta las lenguas de la India, pasando por español, inglés, francés, afrikáans y muchos otros, han hecho una mezcla diversa que todos saben encierra el mismo significado: paz y armonía.

Es el mismo lenguaje que durante estos dos días han hablado líderes que, por su congruencia en el decir y hacer en sus respectivos países y momentos, tuvieron la calidad moral para dirigirse, desde esta ciudad del estado suroriental de Yucatán, a todo el planeta.

Así, Rigoberta Menchú (Nobel de la Paz 1992), Juan Manuel Santos (2016), Lech Walesa (1983) y Frederik de Klerk (1993), entre otros laureados, orientaron y reflexionaron de sus experiencias en las que fueron víctimas, o bien impulsaron la igualdad y el equilibrio en sus naciones.

Todos coincidieron en la imposibilidad de lograr la paz de forma aislada, en lo necesario que es el apoyo global para terminar con entes o gobiernos opresivos y represivos, y en lo posible que es una sociedad pacífica aun con ideas diferentes.

Oyéndolos, miles de personas, entre ellas muchos jóvenes venidos de varios países y de todo México, tomaban apuntes y también aplaudían.

Conocedores de que en Yucatán está uno de los principales tesoros gastronómicos de México, los visitantes buscaron inmediatamente la "joya de la corona", la cochinita pibil (carne de puerco marinada con especias, cocinada en hoja de plátano y horneada bajo la tierra).

Y la encontraron a unos pasos de ellos, no en un restaurante glamoroso sino en el sitio más tradicional: unos puestos callejeros frente al recinto de la cumbre, en la Avenida de los Cupules (pobladores de una región maya).

Allí pagaron 40 pesos (dos dólares estadounidenses), un 100 % más de su precio habitual, por el manjar servido en tacos y en tortas de pan francés, extendiendo un poco más "el agosto" de los "cochineros", como se les llama en Yucatán a quienes preparan el platillo.

Así, el olor penetrante del achiote (especia local), con el intenso y lacrimógeno chile habanero (el más picante en América) inundó los salones de ese Centro de Congresos.

En el último día de actividades han sido programados diversos eventos y reuniones en ese mismo recinto, entre ellos la clausura oficial que no será el último acto de esta XVII Cumbre.

Ese último acto corresponderá al cantante y activista puertorriqueño Ricky Martin, que se presentará ante unas 25.000 personas.

Ello sucederá en el Monumento a la Patria, máxima obra del escultor colombiano Rómulo Rozo en la Avenida Paseo de Montejo, que honra la memoria de los conquistadores españoles de esta tierra.

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